TRIPANOSOMIASIS Y ANAPLASMOSIS BOVINA..
TRIPANOSOMIASIS
La tripanosomiasis es una enfermedad parasitaria crónica caracterizada clínicamente por anemia, caquexia y trastornos de locomoción, que afecta a una amplia variedad de animales domésticos y salvajes, produciendo considerables pérdidas económicas para su finca. En Venezuela, tanto la tripanosomiasis bovina como la equina están ampliamente difundidas en todo el territorio nacional, siendo la causa de daños directos e indirectos en la ganadería del país.
El Trypanosoma vivax, agente causal de la tripanosomiasis bovina
Trypanosoma vivax en sangre de un bovino parasitado
Transmisión y diseminación de la enfermedad.
Los tábanos son los principales insectos artrópodos vectores mecánicos de la Tripanosomiasis bovina causada por T. vivax, en América. Dicha transmisión es mecánica y directa de animal a animal y requiere, que no hayan pasado más de quince minutos de alimentación sanguínea interrumpida, para transmitir el parasito, al nuevo huésped.
Síntomas Clínicos
Fiebre, anemia, aislamiento del animal, debilidad, disminución de la producción, pérdida de apetito, deshidratación, respiración, incordinación que va desde la simple cojera hasta la caída y paralización del tren posterior e incapacidad para caminar.
ANAPLASMOSIS
La anaplasmosis, causada por especies del género Anaplasma, es una enfermedad que afecta a bovinos, ovinos, caprinos, búfalos y algunos rumiantes salvajes, caracterizada esencialmente por un aumento en la temperatura y una anemia progresiva. El microorganismo se localiza obligatoriamente dentro de los glóbulos rojos, tiene forma esférica, un tamaño de 0,2 a 1 m y se tiñe de azúl púrpura con la coloración de Giemsa.
Recibe el nombre genérico de Anaplasma y las especies de importancia veterinaria son: Anaplasma marginale, A. bovis, A. centrale y Paraanaplasma caudatum. Dentro de los nombrados, el de mayor capacidad para originar graves problemas es A. marginale, cuya presencia se detecta en Venezuela desde 1931. Ha sido diagnosticada en todas las zonas ganaderas y durante todo el año, llegándose a la conclusión de que en nuestro país es enzoótica. Se ha reportado hasta un 66.4% de animales portadores de la enfermedad.
Transmisión
La enfermedad es transmitida principalmente por garrapatas Ixodidaes, Boophilus microplus y Amblyoma cayenense, aunque la transmisión mecánica por intermedio de moscas, tábanos y el hombre, es sumamente importante en la difusión de la enfermedad.
La anaplasmosis es una enfermedad de los animales adultos, puesto que los jóvenes poseen una resistencia natural, en otras palabras, ante una primoinfección el mayor riesgo lo corre el animal de mayor edad.
El microorganismo, una vez dentro del torrente sanguíneo, penetra el glóbulo rojo por endocitosis; proceso que consiste en la invaginación de la membrana celular del eritrocito y la formación de una vacuola alrededor del anaplasma. Dicho de otra manera, el microbio es capaz de entrar o salir de la célula hospedera sin destruirla.
Esta propiedad, conjuntamente con el hecho de que la anemia en el caso de la anaplasmosis se debe a un proceso inmunológico, explican el por qué en esta enfermedad no hay hemoglobinuria, a pesar de la grave pérdida de glóbulos rojos. De allí en adelante comienza su multiplicación y al cabo de tres a cinco semanas se evidencian en los frotis sanguíneos, constituyendo éste, el período prepatente de la enfermedad. Luego viene un período patente, donde el parásito se multiplica masivamente, pudiendo llegar a infectar 70% de los eritrocitos.
La anemia máxima ocurre del primero al cuarto día después del máximo de parasitemia. Por ello la anemia, como síntoma clínico, no se evidencia sino cuando ha ocurrido una pérdida de alrededor de 40 a 50% del valor inicial del hematocrito. Si no hay tratamiento el animal muere, pero si por el contrario, se recupera después de ser tratado, pasa al estado crónico o portador. El período convaleciente es de uno a dos meses y puede complicarse por recidivas de la enfermedad. De allí la importancia de la vigilancia de los animales recuperados de una anaplasmosis durante este período de convalescencia.
Síntomas Clínicos
Durante la fase aguda de la enfermedad, los síntomas clínicos más significantes son: fiebre, anemia, aislamiento del animal, debilidad, disminución de la producción, pérdida de apetito, deshidratación, respiración dificultosa, constipación, temblor muscular e ictericia en los casos muy avanzados. Las vacas enfermas con preñez avanzada, frecuentemente abortan.
En animales muertos por anaplasmosis, a través de la necropsia se observa deshidratación, sangre acuosa, acumulación de fluido en el pericardio y cavidad pleural, pulmones edematosos, hígado aumentado de tamaño y de color amarillento, vesícula biliar repleta, bazo aumentado de tamaño y de color oscuro (casi negro) y hemorragias petequiales en el pericardio.
Tratamiento sintomático propuesto.
Para el caso de la Tripanosomiasis la droga a selección es a base de Pirobenzamidina (5g), asociado con Antipirina (Analgésico y antipirético 35g) ya que estas enfermedades cursan con estados febriles. La presentación
comercial de este último es el Babemic a una dosis de 6 cc por cada 100 kilos de peso vivo, vía intramuscular, pudiendo repetir la dosis a las 24 o 48 horas según la gravedad del caso.
Para el caso de la Anaplasmosis el fármaco de elección es la oxitetraciclina LA a una dosis 10 por cada 100 Kg. de peso. Actualmente se dispone de este producto con el nombre comercial de Oximic 20% LA.
Como es bien conocido estos parásitos producen cuadros anémicos de diferentes grados se recomienda la aplicación de anti anémicos a base de vitamina B12 , hierro, cobre, fluido terapia en casos individuales graves, buena alimentación y alojamiento.
Tratamiento preventivo.
Tripanosomiasis: Uso de drogas con efecto residual previo a la época de proliferación de vectores (Tábanos, Golofa, Mosca brava) inicio de lluvias y de acuerdo a la incidencia.
Babesiosis y Anaplasmosis: Control de Garrapatas con baños garrapaticida o con ivermectina al 3,15 % (Ivermic Premium).

Para la Anaplasmosis específicamente hoy disponemos de una vacuna viva atenuada (Premacent) a base de Anaplasma centrale, no patógeno, que produce inmunidad cruzada contra el Anaplasma marginale, el actual responsable de la enfermedad.
La dosis es de 1cc intramuscular mas un refuerzo a lo 45 o 60 días quedando el animal protegido DE POR VIDA, siempre y cuando no le sea aplicado oxitetracilclina, ya que eliminaría el anaplasma inoculado. Inicialmente se aplicaría a todos los animales mayores de tres meses de edad, y posteriormente se continuaría vacunando los nuevos ingresos en la medida que cumplan la edad.
MV. Luis Barazarte.
Tlf: 0414 387 84 91

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